Por qué estamos construyendo Interloode
Hace un tiempo hicimos un viaje largo en coche. Como en casi todos los viajes largos, íbamos con un podcast puesto, hablando de cualquier cosa, mirando el paisaje pasar por la ventana.
En un momento cruzamos un pueblo. Tenía un castillo en lo alto, calles estrechas, algo que parecía una plaza vieja. Duró treinta segundos. Nadie en el coche dijo nada, porque nadie sabía nada de ese lugar — ni su nombre nos quedó grabado.
Seguimos el viaje. El podcast siguió. Y ese pueblo, con lo que fuera que tuviera para contar, se quedó atrás sin que nadie lo supiera.
Eso se repite todo el tiempo en un viaje en carretera. Pasamos por pueblos, castillos, miradores, lugares con una historia detrás — y la mayoría de las veces no tenemos ni el tiempo ni la curiosidad activa para pararnos a buscar qué es. El viaje se convierte en una sucesión de paisajes sin contexto.
La idea
¿Y si el mismo audio que ya estás escuchando — tu música, tu podcast, tu audiolibro — pudiera pausarse un momento cuando pasás por un lugar así, contarte brevemente qué es, y después seguir donde lo dejaste?
No una app que mirás. No un mapa que tenés que revisar. Algo que simplemente pasa mientras conducís, como si alguien en el asiento de atrás conociera la zona y de vez en cuando dijera “che, eso que acabamos de pasar es…”.
Esa es la idea detrás de Interloode.
Dónde estamos
Todavía es temprano. Estamos probando el producto en carretera, con trayectos reales, viendo qué funciona y qué molesta. Vamos a compartir acá esas pruebas — lo que funciona, lo que no, y por qué tomamos las decisiones que tomamos.
Si te interesa ser de los primeros en probarlo en un viaje real, podés anotarte como Early Explorer.
El viaje no empieza cuando llegás. También ocurre durante el camino.